1. ¡No quedarás impune, Agnes Torres Sulca!,

    Las disforias: el móvil multiplicado, multi-tipificado invisiblemente, engañosamente en la reforma al artículo 11 de la Constitución del Estado de Puebla por “preferencias sexuales”. Éste: la eufemística tipificación del delito —¿del abanico LGBTTTI?— con el cual se soplan el rostro congresistas poblan@s. Los actos en la ilegalidad más plausible de discriminación, estigmatización, coerción y represión, asesinato en los móviles: (antier la fiesta internacional del Día luminoso contra los aciagos del racismo. ¡Que nadie olvide!): mujeres, niñ@s, jóvenes, adult@s mayores, ancian@s, desemplead@s, LGBTTTI, migrantes, indigentes, grupos étnicos, indígenas, hombres, homosexuales, gays, “enferm@s físicos o mentales”, respectivamente, activistas políticos, escolaridad, analfabet@s, defensor@s de los derechos humanos, personas con capacidades diferenciadas, corporeidades, grupo(s) cultural(es), ideólog@s, lesbianas, opinador@s, periodistas, transexuales, etc. Por favor, ¡que no se escatime en tinta tipográfica por el cambio a ésta reforma de la Constitución local!  

    ¿Se combate el odio sin odio? O, ¿debió volverse salvaje (propagando la discusión) aquella lucha por la identidad de género de Agnes Torres Sulca al estilo e impronta de Madonna? ¿El miedo lanzado el alto grado de la dignidad? ¿La indiferencia borrada con luz intensa? ¿El conocimiento de las causas y los efectos cogida de la emoción a flor de piel? En el siglo pasado, participé con una ponencia dentro del Foro Latinoamericano de Políticas Educativas (FLAPE) en Cuetzalan del Progreso. Expuse la necesidad de integrar una sección de literatura “gay” (LGBTTTI) dentro del Programa Nacional de Lectura: los “Libros del rincón” de las bibliotecas del Aula y Escolar, respectivamente para la Educación Básica. Mi propuesta significa acercarnos al discurso de inclusión social a través del enfoque de la alteridad. Pero, ¿cómo habría de funcionar la alteridad? A través de la interiorización del conocimiento. Es decir, haciendo que la información (sobre las causas y los efectos del odio) vayan también al torrente de las emociones. Es permitir el sentir del alumnado en la otredad, en la vida pluricultural, y confrontarl@ frente a los estragos de la violencia de baja intensidad, directa, estructural, respectivamente. Es decir, situarnos en el otro, en ella, en él (que no mimetizarnos). Claro, éste implica una subsecuente reforma a la Ley General de Educación. La intención es hablar, discutir, visibilizar, promover la diversidad sexual en nuestro país. ¿Lo tendrá presente Rusia? ¿Qué grado de crimen masivo estará cometiendo éste a través del veto del concepto “gay” en su sistema educativo? A la larga, ¿qué tipo de éxito “social” será el que cosechen l@s ultraconservador@s rusos por esta ley constitucional (discriminatoria) para evitar hablar del concepto “gay” en las escuelas públicas? De igual forma, la terrible orfandad, la estandarización, la ausencia de crítica humanística así misma del ágora universitaria institucional —hecha del conocimiento público a nivel nacional, internacional— por el alma mater de Agnes Torres Sulca: la Universidad Veracruzana, ésta la facultad de psicología, la que ha arremetido desconociendo la lucha en pro de la diversidad sexual en México, y de la persona física de la activista.

    ¿Qué es lo que se oculta bajo la falda de la China poblana? ¿Qué circunda a los Ángeles de la ciudad de Puebla? ¿Aún se duda del radical, ultraconservador proceder del Estado poblano? ¡Vamos! Entonces ha aceptar jurídicamente en Puebla la reforma del matrimonio civil entre cónyuges del mismo sexo. Pero, ¿su resistencia de aparato represor sólo equivale a lo social? El verdadero inconveniente para la LGBTTTI: la mesa de los convidados del pastel presupuestal. Es aquí hacer valer garantías laborales, sobre todo, con relación al derecho a la salud pública de parte de l@s contrayentes. Un gasto que no está dispuesto a subsidiar ningún Estado más. ¿Sería posible imaginar que la inconveniencia de un gasto público que ha congelado la iniciativa por la que luchaba Agnes Torres Sulca?

    Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo llamada de recordatorio al Presidente de México: “los defensores de las organizaciones que promueven los derechos de las personas LGBTI desempeñan un rol fundamental en la región, tanto en el control social del cumplimiento de las obligaciones estatales como, en general, en el proceso de promoción de los derechos humanos de las personas LGTBI”. Pero la “promoción” significa literalmente referencia al marco jurídico establecido, en apego a lo estipulado en las leyes estatales, federales, lo existente en cualquier código de justicia. ¿Las ONGs trabajando como un reloj despertador de las instituciones de impartición de justicia de un Estado de derecho? O, ¿también algunas de las ONGs de la comunidad LGBTTTI poblanas al tanto de lo que dicte la Clasificación Internacional de Enfermedades (C.I.E.) y del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (D.S.M.)? Porque aquí éstos podrían operar, según lo dice la CIDH, como rémoras de las Instituciones de Salud Pública (psiquiátricas) del Estado de Puebla, ¿así en México hubiera sido atendida Agnes Torres Sulca? Porque fue la enferma, ¿no? O, ¿de esta estigmatización se lavaría las manos el Estado poblano que implícitamente acepta el proceso del transexualismo como una aberración de la orientación sexual u alteración de la identidad de género? ¿Compartirán mesa en la rueda de prensa algún representante personalista de alguna ONG de Puebla al lado de las Instituciones al “cuidado” de la sociedad? Porque lo que se está evitando al  hacer las modificaciones al Sector Salud en Puebla es, ¿que el mismo Estado cubra los gastos de cirugía por la reasignación genital?

    Llama la atención la declaración hecha por la diputada panista Josefina Buxadé Castelán: acerca de la “no prioridad” en la agenda legislativa con relación al tema de la identidad sexogenérica. ¿Será que ella está encarnando —como lo hiciera Rosario Castellanos, en primera persona en medio de un campo minado de sexismo,  de misoginia, de homofobia— aquel desinterés político, la apatía del reconocimiento social por parte del PAN (y PRI) sobre éste tema? Seguro la Diputada también es una víctima más del ultra conservadurismo en el Congreso de Puebla. Es decir, hablando de la primera persona de una panista ultraconservadora que, accionada en su valor civil, ético, desenmascara, se separa —y si la ocasión lo requiere, se disculpa a título personal en pena ajena— por la insensibilidad, la discriminación, el choteo politiquero, el nada hacer de la bancada del PAN, del PRI en el Congreso local. Un Congreso en la más evidente no representatividad social, pero sí en la partidocracia de ubicuo proselitismo (las promesas abundan): el caso de las iniciativas de ley de los diputados José Guillermo Aréchiga Santamaría (PANAL) y Mario Gerardo Riestra Piña (PAN), respectivamente.

    Cuando se supone menos a una mujer —había que retomar la crítica política, social desde la óptica de la psicosexualidad humana realizada por l@s artistas visuales: Bruce LaBruce y Nicole Tran Ba Vang, amb@s sumamente contestatari@s—, ¿se guarda silencio? O, ¿se habrían sentido aún más onerosas l@s feministas poblanas por las risotadas de l@s mach@s de haber salido en su momento en defensa de una mujer transexual?, ¿es por eso que l@s feministas universitarias poblanas y/o académicas de los centros de estudios sobre la cuestión de género universitarios no alzaron la voz en tiempo y forma? —¿cuál es “el tiempo y forma” convenido? —, ¿feministas que sólo defienden a las mujeres que lo son físicamente de “nacimiento”? Y, ¿aquellas que no nacieron con útero o que son estériles? ¿No se supone que l@s “feministas” luchan por consolidar socialmente sus exigencias, sus necesidades, su identidad de género, instaurar el enfoque de la equidad de género en la pluriculturalidad social, sexogenérica? ¿Qué tipo o clase de feminismo opera en los centros universitarios? ¿Propondrían ést@s cambios pertinentes desde la perspectiva de Agnes Torres Sulca? ¿Cuáles serán sus demandas y/o propuestas sociales en apoyo a la identidad sexogenérica?

    Aquí, lo que le sigue de ser mujer —en la lógica de las aberraciones por la Clasificación Internacional de Enfermedades (C.I.E.) y del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (D.S.M.)—, ¿es ser una de tipo travesti, transexual, transgénero, intersexual? Porque aquí lo único que ha vuelto mujer transexual a Agnes Torres Sulca es la imposibilidad de su reconocimiento jurídico como persona física. PRI ni PAN nada están haciendo a nivel federal como estatal sobre éste tema urgente. El tema estará congelado, ¿por cuánto tiempo, diputada panista Josefina Buxadé Castelán?

    Pero lo bueno, a pasar de todo, en la visita del Papa a México. PRI y PAN auspician con los impuestos federales, estatales (de tod@s, ¡de la “vergonzosa” comunidad LGTBTTI!) la visita del Papa Benedicto XVI: Joseph Aloisius Ratzinger a Guanajuato (entidad con el mayor índice de violencia y crímenes consolidados por la más exacerbada homofobia, transfobia, lesbofobia, xenofobia…, etc.). El Papa viene a bendecirnos, a curarnos de todos los grandes males de este siglo. Su opinión no estará ni remotamente cerca del respeto de la laicidad educativa, de la importancia de un Estado de derecho laico, del respeto y de la legalidad de una población plurireligiosa… En las posibilidades de una atmosfera (en coautoría el mismo Papa) de conservadurismo, de odio, de pederastia, el universo social paralelo en la más visible poshomofobia de este siglo de la misma unidireccionalidad política de l@s anfitrion@s en México: PAN y PRI. Atmosfera creada a la medida donde él, ell@s nada dirán, nada harán.

    A riesgo de adelantarme a la autocrítica que regularmente hará de sí mismo el Papa, no existe ni un miligramo de comparación de éste (dentro de la milenaria inflexible institución católica cristiana) al lado de la figura beligerante de Desmond Tutu (anterior Arzobispo de la religión anglicana —no exenta de sus propias intolerancias— en Ciudad del Cabo, galardonado además con el Premio Nobel de la Paz). Una figura con autoridad moral quien de haber conocido en persona a Agnes Torres Sulca —y a todas y todos l@s víctimas por forias sexuales en nuestro país—, la abrazaría, se solidaría en su lucha, indudablemente. El mismo se expresaría públicamente, educativamente, casi de rigor universitario en apoyo a la lucha en contra de la homofobia, como alguna vez lo hiciera sobre el terrible y sangriento apartheid padecido en Sudáfrica. 

    hace 2 años  /  1 nota

    1. hakobomora ha publicado esto
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